24 sep 2008

Personas mayores


El planeta siguiente estaba habitado por un bebedor. Esta visita fue muy breve, pero sumió al principito en una gran melancolía.

-¿Qué haces ahí? -preguntó al bebedor, a quien encontró instalado en silencio, entre una colección de botellas vacías y una colección de botellas llenas.
-Bebo -respondió el bebedor con aire lúgubre.
-¿Por qué bebes? -preguntó el principito.
-Para olvidar -respondió el bebedor.
-¿Para olvidar qué?
-inquirió el principito, que ya le compadecía.
-Para olvidar que tengo vergüenza -confesó el bebedor bajando la cabeza.
-¿Vergüenza de qué?
-indagó el principito, que deseaba socorrerle.
-¡Vergüenza de beber! -terminó el bebedor, que se encerró definitivamente en el silencio.
Y el principito se alejó, perplejo.

"Las personas mayores son decididamente muy, pero muy extrañas" se decía a sí mismo durante su viaje.

[Antoine de Saint Exupéry, El Principito]

¿Y si la vergüenza ya superó la bebida?

5 comentarios:

Conejitocisne dijo...

Es este post una confesión de tus aventuras alcoholicas? jojo

Anónimo dijo...

jaja ;)

DeLaCruz dijo...

Ya lo dijo mejor que nadie la Bersuit: Tomo para no enamorarme, me enamoro para no tomar!

Salu2

Anónimo dijo...

Le Petit Prince sigue siendo uno de los mejores libros que he leído...

Pequeño y simple... pero tan verdadero...

Pierre

Karina dijo...

¡Aaaah, qué buen libro -què buen post-! me recuerda cuán complejos somos las 'personas mayores'.

Lástima que no existan de verdad los extraños habitantes del asteroide B612 ¿què haremos, Leo?