Leyendo en mis ratos libres (que suelen ser muchos) encontré mis viejas anotaciones que me hicieron mis amigos de la prepa antes de partir al nivel superior. Muchos de éstos me conmovieron pero otros me hicieron reír a carcajadas como el que me puso Karla.
Ella escribió sobre nuestra aventura en el metro y como fue que regresé a casa con un pie descalzo jajaja. Todo comenzó porque teníamos que ir a la Facultad de Economía a buscar información para nuestra exposición de "Problemas Sociales, Políticos y Económicos de México". El viaje se emprendió el 24 de abril del 2003 e íbamos: Karla, Sandra, la Chucky, la loca de Kenya y sus amigas. Llegamos y buscamos con desdén. Ya como a las 6 de la tarde emprendimos el regreso (grave error!!).
No me percaté que era la hora pico del metro y ese día me había puesto mis huaraches porque empezaba el verano y hacia mucho calor, el precio de la moda jaja. Se suponía que tenia que bajarme en Centro Médico para transbordar a la línea café, pero decidí acompañar a Karla y a Sandra a la línea 2, de todas formas me llevaban al mismo destino. Nos baja
mos en Balderas para ir con dirección a la linea rosa hacia Pantitlán. Cuando íbamos a subir al vagón todas las personas bajaron y subieron al mismo tiempo, por lo que quede atorado entre los dos flujos. Mis amigas consiguieron subir pero yo me quede atorado entre el espacio que deja el vagón y el andén. Y fue allí donde mi huarache sucumbió.
Mi calzado cayó a las vías y al percatarme me salí y quede de vuelta en el andén. Cuando el metro se fue (con mis amigas adentro) sólo pude contemplar mi huarache en las vías. Un señor se acercó y me dijo que fuera con las autoridades para que me dijeran que podía hacer. Éstas me dijeron que solamente podían recuperarlo hasta que quitaran la energía eléctrica en la noche. El policía me entregó una bolsa para que mi pie no siguiera empolvándose y absorviendo la mugre.
Entonces yo, con mi bolsa en el pie, me salí del metro y le marqué a mi papá para que fuera por mí. Oye!! no iba a pasarme por el submundo con un una bolsa enredada en mi pie!! Al día siguiente tuve que darle veinte varos al poli para que me entregará mi huarache un tanto aplastado. Desde ese día no volví a ponérmelos.
Ahhh y mis amigas solamente se rieron cuando les conté al día siguiente porque no las seguí. Ellas aseguraron que no se habían dado cuenta de mi dilema y que creían que no había conseguido entrar y me había ido en el segundo metro. Aquella vez si que me quedo la canción de Shakira...